La costa norte de Taiwan, con sus interesantes paisajes y variadas formaciones rocosas, ofrece una experiencia única al ciclista.
La costa norte de Taiwan ha sido transformada durante miles de años por las fuerzas orogénicas y la actividad volcánica, unidas a la fuerza de las olas del mar y el viento. Esta combinación ha producido una línea costera sinuosa, con estratos geológicos variados entremezclados, que ofrece un recorrido muy particular en bicicleta.
Justo antes del amanecer, cuando la mayoría de las personas todavía están durmiendo profundamente en sus camas, grupos de ciclistas ya se han reunido para emprender juntos esta ruta ciclística. Se encuentran en la estación de metro de Hongshulin, cerca de donde comienza la Autopista Provincial de Taiwan Número 2. Aprovechando el tráfico ligero y las horas antes de que los rayos solares los ataquen ferozmente, los ciclistas comienzan su trayecto a lo largo de la costa norte.
La bahía de Qianshui está llena de visitantes los días libres. (Foto de Jimmy Lin)
Línea costera subtropical
La bahía de Qianshui se asemeja al elegante arco de la luna en creciente. Este es el primer sitio panorámico en el viaje. Una característica notable es que gracias a su abundante contenido mineral, las arenas doradas aquí están salpicadas con oscuro mineral de hierro.
Esta playa es muy apreciada por los locales, y también atrae a muchos visitantes que chapotean en el agua. No obstante Zhang Rui-song, un guía turístico voluntario del Área Paisajística Nacional de la Costa Norte y Guanyinshan, advierte a los futuros bañistas que deben observar las condiciones del mar antes de lanzarse a nadar.
Al no estar lejos de Taipei, la costa norte es apropiada para espontáneos viajes en bicicleta. (Foto de Jimmy Lin)
Las corrientes de resaca son frecuentes en la costa norte. Llamada el “asesino silencioso”, una corriente de resaca es un fenómeno costero por el cual el agua parece tranquila pero hay un fuerte flujo superficial que se mueve rápidamente hacia el mar. Sin darse cuenta de la corriente de resaca, los nadadores pueden ser arrastrados rápidamente lejos de la costa. Luego, cuando deciden darse la vuelta y regresar, pueden tener dificultades para resistir la fuerza de la corriente, agotándose en la lucha y eventualmente ahogándose. En consecuencia, el Ministerio de Educación ha aumentado sus esfuerzos de información en las escuelas locales para evitar tragedias cuando los estudiantes se dirigen a la playa en sus vacaciones.
El sonido del viento
Avanzando más a lo largo de la autopista 2, se llega al primer cabo de la costa norte: Linshanbi. Un remanente de una erupción del grupo de volcanes Datun hace unos 800.000 años, esta península estrecha es una obra maestra de la naturaleza que se extiende hacia el Estrecho de Taiwan.
Estas rocas han sido abrazadas fuertemente por las raíces, los troncos y las ramas de este árbol de higuera de Bengala. (Foto de Jimmy Lin)
El Área Recreativa de Linshanbi, ubicada en el kilómetro 23 de esta autopista, es lo más destacado del viaje. Un pequeño camino al lado conduce al puerto pesquero de Linshanbi. Cuando miras al mar, el Sendero de Linshanbi, rodeado de árboles, está a la derecha.
Aquí se encuentran muchas plantas costeras comunes, como el hibisco marítimo, la alocasia u oreja de elefante, la azucena de porcelana, la Angelica hirsutiflora, la Rumex japonicus, la manga brava y el Sedum formosanum, así como rocas ígneas de color gris oscuro formadas por las erupciones volcánicas. La larga exposición a las olas del mar y los fuertes vientos del monzón del noreste han creado ventifactos, que son rocas perforadas por el viento. “Son muy diferentes a otras rocas”, explica Zhang. “Tienen facetas grandes y múltiples, con bordes acanalados entre ellas y las esquinas donde se juntan los bordes, de ahí su nombre en chino: ‘piedra de borde de viento’”, señala Zhang.
La playa al otro lado del puerto ofrece un paisaje diferente. A la izquierda, el paseo en bicicleta se extiende por unos 10 kilómetros. Debido a que conecta los sectores de Sanzhi con Shimen, se le llama Costanera Fengzhimen. Cerca hay dos grandes arrecifes cubiertos de algas verdes que proporcionan un paisaje realmente especial.
Formado por la erosión marina, este arco da a Shimen, que en chino significa “puerta de piedra”, su nombre. (Foto de Jimmy Lin)
Formados por la sedimentación de material calcáreo de las células de algas y creciendo a una tasa de menos de un centímetro por año, estos arrecifes de algas gigantes son características naturales preciosas. Sin embargo, la construcción del puerto pesquero de Linshanbi ha dañado sus ecologías hasta cierto punto, a pesar que se intentó no perjudicar los arrecifes durante la construcción.
Cuando la marea se retira, se pueden ver grandes extensiones de arrecifes expuestas en la zona intermareal. Durante la primavera, estos tesoros de nuestro patrimonio natural parecen estar teñidos de verde en algunos lugares, especialmente donde crece la lechuga de mar, una especie de alga verde. Aunque la lechuga de mar es comestible e incluso un ingrediente utilizado como hierba medicinal, “para la gente moderna su sabor asemeja demasiado al pescado”, indica Zhang, agregando que cuando Taiwan otrora era más que todo una sociedad agrícola, los lugareños recolectaban las algas para alimentar a los cerdos.
La costanera marítima de madera proporciona un sendero simple para dirigirse hacia Sanzhi. El video musical de la canción Secret, del famoso cantante taiwanés Jay Chou fue filmado aquí. De boca en boca, los ciclistas han aprendido a tomar esta ruta a su regreso para no tener que pedalear cuesta arriba y disfrutar del ciclismo en entornos más agrestes. Finalmente, la ruta se conecta a caminos regulares que conducen de regreso a la Autopista Número 2.
La costa norte ofrece magníficas vistas del mar en la ruta para ciclistas. (Foto de Jimmy Lin)
La costa como campo de entrenamiento
Antes de llegar al próximo cabo, se pasa primero por la bahía de Baisha. Con Linshanbi de un lado y el cabo Fugui del otro, esta playa ofrece paisajes muy diferentes de la bahía de Qianshui. De arena blanca brillante producto de conchas trituradas, sus aguas se ven excepcionalmente claras. Según Zhang, fue una playa favorita de los japoneses durante el período colonial.
Max Yu, que es un entrenador deportivo, revela otro lugar secreto ideal para los ciclistas a lo largo de la costa: la granja Chushe. Unos pocos kilómetros tierra adentro, el Centro y Galería de Visitantes de Sanzhi celebra a los hijos nativos famosos, como el ex presidente de la República de China (Taiwan) Lee Teng-hui, el compositor Chiang Wen-yeh, el legislador Lu Hsiu-yi y el educador médico Tu Tsung-ming. Otro lugareño famoso fue el pintor Chu Chen-nan, cuya familia dirige la granja Chushe.
A lo largo de la costa se percibe una fuerte corriente religiosa, con “un altar cada tres pasos, un templo cada cinco”, según el habla popular. (Foto de Jimmy Lin)
Sus instalaciones son muy sencillas, y la granja ni siquiera vende alimentos de ningún tipo. Solo alquila asadores de carne. Aunque el alcance del servicio es limitado, el exuberante entorno verde es agradable y es relativamente fresco durante un caluroso día de verano. Por ello, la granja ha adquirido una buena reputación entre los ciclistas, que hacen reservaciones con anticipación y vienen con toda la familia. Las familias solo necesitan traer comida y luego relajarse mientras asan carne, preparan té y conversan. Mientras tanto, los ciclistas pueden estacionar sus bicicletas, ponerse ropa para correr, recorrer los tres kilómetros hasta el faro del cabo Fugui y regresar. Incluso pueden nadar en el océano. La costa se convierte así en un campo de entrenamiento para triatletas.
Inmutable por millones de años
Cuando realice este viaje en bicicleta, además de disfrutar de la vista de los lugares famosos, no puede dejar de probar algunos de los bocadillos locales más especiales. Los populares puestos de zongzi (tamales taiwaneses) de carne de la costa norte han ganado fama gracias al Templo de los 18 Reyes, que atrae a las multitudes por la noche, cuando se cree que sus deidades son particularmente eficaces para responder a las oraciones. Incluso las personas del sur de Taiwan se apresuran a conducir hasta aquí después del trabajo, y luego regresan antes del amanecer. Los zongzi de la familia Liu han resultado ser los más populares ya que son fáciles de comer en el automóvil de camino a casa y también son buenos regalos. Las familias Yu y Chen siguieron su ejemplo con sus propios zongzi. Hoy en día algunas personas vienen solo por los famosos zongzi y no visitan el templo.
Una parada invita a los turistas a relajarse. (Foto de Jimmy Lin)
Al salir del cabo Fugui, los ciclistas comienzan la última etapa del viaje. Se puede visitar el arrecife de algas Laomei, no lejos del faro. La extraña escena es el resultado de antiguas erupciones del ahora dormido volcán Datun. Tras ser azotadas por las olas del océano durante largo tiempo, las partes más suaves de la tierra se erosionaron, dejando solo las más duras y creando una superficie irregular, llena de canales y crestas. Si se llega en primavera, la temporada alta para el crecimiento de algas, se puede observar que una sección de la costa de un kilómetro de largo brilla con color verde. Mirando el arrecife, uno escucha el sonido rítmico de las olas y ve el oleaje chocando entre las grietas del arrecife, creando chorros de agua que parecen pequeños géiseres.
Otro paisaje importante en Shimen es el enorme arco de roca de diez metros de altura que parece surgir de las profundidades del mar. Este arco de piedra, que revela una variedad de estratos geológicos, es la razón por la cual Shimen (que significa “puerta de piedra”) fue bautizado con tal nombre.
La costa norte reluce como una corona sobre Taiwan, adornada con joyas maravillosas que invitan a explorarla. (Foto de Jimmy Lin)
El destino final de este viaje en bicicleta es la bahía de Shazhu, cuyo nombre ha cambiado varias veces. Algunos solían llamarlo Zhongjiao, pero las generaciones más antiguas de lugareños siempre lo han conocido como Guliao (vocablo derivado de la frase en chino que significa “choza para redes”). Esto se debe a que, cuando estos ancianos eran pequeños, la mayoría de las personas se ganaban la vida por medio del mar y los pescadores construían chozas improvisadas para almacenar sus redes de pesca. Sin embargo, la vida pesquera tradicional ha desaparecido a medida que el antiguo método de pesca al cerco en comunidad ha pasado a ser un recuerdo y las poblaciones de peces costeros se han agotado severamente. Escuchar golpes de una caracola mientras los pescadores llevaban un bote y una red de cerco al agua es cosa del pasado.